ARTISTAS O BESTIAS

Heraldo de Aragón 6-11-10
Joaquín Melguizo

Actuar para no morir

El II Ciclo de Teatro Alternativo que organiza Teatro Arbolé, acogió el pasado jueves la propuesta de Teatro Des Clos, “Artistas o bestias”, un delicioso espectáculo que conquistó rotundamente a los pocos espectadores que acudieron a la convocatoria. Es curiosa la reticencia de los públicos a asistir a espectáculos de compañías que comienzan su andadura profesional. Siempre nos ofrecen sus ganas y su entusiasmo (algo que ha desaparecido en muchas compañías de más larga trayectoria) y en muchos casos, muy buenas propuestas, como es ésta que nos trae la compañía riojana. Sería altamente deseable que los públicos abandonaran su actitud acomodaticia y asumieran su parte de riesgo, simplemente, acudiendo al teatro.

“Artistas o bestias” es una historia. La de Greta, la mujer cañón y Max, el hombre bala, que esa noche por fin realizarán su gran número. Pero eso no tendría nada de particular. Hay tantas historias. Pero esta que nos regala Des Clos es especial. Es una historia como ninguna otra historia. Por sus maravillosos personajes. Sí, de esos que se hacen ver no a través de los ojos, sino del corazón. Por ese mundo tan particular, tan único, que se crea para nosotros, para nuestro goce y disfrute. Un mundo en el que la poesía se convierte en la verdad del arte, en el que se muere en el escenario desangrado en palabras. Palabras que nos regala un texto inteligente, poético, evocador, entrañable.

Una historia que nos sirve en bandeja de plata una puesta en escena brillante, llena de teatralidad. Una puesta atenta al gesto, al espacio, al movimiento. Una puesta que enarbola un estandarte: emocionar, conquistar, cautivar. Y lo hace. Desde la búsqueda de la calidad, desde un discurso gestual en el que el cuerpo habla y las palabras vuelan. Magnífica la iluminación. Dura. Jugando con el claroscuro. Casi expresionista. Sugestiva la escenografía. Estilizada. Sugerente. De un rojo carmín intenso. Las dos construyen el espacio para un sueño en el que tienen cabida la danza, el humor, la ironía, el circo, y en el que el propio teatro es un invitado más. Y ellos, naturalmente, Gemma Viguera y Fernando Moreno, que realizan un trabajo interpretativo sobresaliente. Dominan el ritmo, el gesto, el espacio, los silencios y construyen unos personajes que podemos tocar con las manos.